¿Con qué frecuencia se debe realizar un mantenimiento?

Nuestros procesos y la especialización de los equipos junto con la innovación, nos proporciona la efectividad necesaria para la reducción de los costes de nuestros clientes y la optimización de sus recursos.

El mantenimiento es una de las acciones que ayudan a la reducción de costes, para evitar fallar en su desarrollo establecemos unas revisiones periódicas, estas pueden estar marcadas por:

  • Frecuencia (días, semanas, meses, años).
  • Horas de funcionamiento.

En cualquiera de los casos encontramos aspectos positivos y negativos, las primeras las establecemos conforme a un cronograma, así podemos prever en qué situaciones se llevarán a cabo dichas acciones. Al menos las de prevención, ya que las de reparación surgen según la situación.

Si optamos por marcar las revisiones en relación a las horas de funcionamiento, dependeremos de factores como las etapas de la producción o el volumen de trabajo en relación a cada época del año. Aunque en un principio supongamos que no podemos fechar en el tiempo este tipo de revisiones, si conocemos diariamente el funcionamiento de la máquina (nº de cortes, nº de piezas elaboradas…) y sabremos estimar la frecuencia en la que necesitará ser revisada. Quedan a parte, como en el primer caso, las reparaciones u otras acciones que surjan como imprevisto.

Para estas últimas debemos elaborar un plan de acción con los pasos a seguir, buscando la reducción del tiempo de reacción y la eficacia.